jueves, 6 de octubre de 2011

EXPLORAR LA MATERNIDAD ENTRE MUJERES

Sentirnos cobijadas para poder dar cobijo.
Sentirnos seguras para transmitir seguridad.
Este es el regalo que nos hacen las mujeres sabias.




Antiguamente, en numerosas sociedades, una vez que la mujer parìa se iba a vivir durante cierto tiempo-variable segùn las diferentes comunidades-entre mujeres. El propòsito era que fuera cuidada por una "GRAN MADRE", ya fuera la propia madre de la parturienta, o la mujer màs importante de la comunidad o la partera o la que tenìa mayor experiencia. Era lògico. La parturienta no solo necesitaba cuidados de higiene, revisiòn del final del sangramiento del parto y estar bien alimentada, tambièn se consideraba que una MUJER SABIA era la perfecta para apoyarla en el descubrimiento de su maternidad. Una vez que la joven madre se sentìa segura de sì misma, con fortaleza fìsica, con el bebè mamando sin problema y en paz, volvìa a su hogar.Este relato parece un CUENTO DE HADAS si observamos las condiciones cotidianas en las que la mayorìa de las mujeres jòvenes de hoy atravesamos los primeros dìas o las primeras semanas despuès del parto. Casi ninguna de nosotras puede contar una rutina feliz, relajada, acompañada, amada y apoyada en los descubrimientos personales.Claro, como en general estos perìodos son tancrìticos, casi no los recordamos una vez los hemos dejado atràs. Despuès, un año màs tarde, o dos o tres, ni suquiera se nos ocurre alertar a una amiga embarazada sobre la necesidad de buscar ayuda y compañia para atravesar el PUERPERIO. Nos parece, en todo caso, que es un lujo que una no tiene derecho a reclamar.



Una Busqueda Personal Acostumbradas a la autonomìa y a arreglàrnoslas solas en un sinnùmero de situaciones cotidianas, laborales o de cualquier ìndole, apenas sospechamos que el postparto inmediato sea un momento en el que de ninguna manera podemos estar solas. Y màs importante aùn: deberìamos estar.ademàs de bien acompañadas-tambièn bien asistidas por mujeres sabias.Entonces, la pregunta es: ¿dondè estàn esas maravillosas mujeres sabias? no hay muchas, es la verdad.Porque nuestras madres y abuelas han estado màs sometidas que nosotras, han sufrido màs represiòn y màs violencia que nosotras en la mayorìa de los casos, y tampoco han sido asistidas para vivir sus partos y sus puerperios en armonìa, amparadas, amadas y apoyadas.Las historias de nuestras madres, abuelas y bisabuelas suelen ser màs dramàticas que las nuestras, a menos que algunas de ellas hayan tenido luego la fuerza y la voluntad de cambiar, de revertir, de comprender y convertir esos momentos pasados de sufrimiento en una herramienta de compasiòn amor y altruismo.
Ahora bien, si no contamos con esa madre o esa abuela, podemos buscar sustitutas. Las encontraremos siempre y cuando asumamos que necesitamos al menos una. UNA MUJER SABIA. Una mujer que nos ampare. Una mujer que nos reciba. Una mujer que nos haga buenas preguntas y que no nos imponga nada. Una mujer a quien no le importe en absoluto las discusiones que sostenemos con nuestras parejas.No se trata de sumar aliados. Se trata de facilitar el proceso de encuentro con el niño que ha nacido y que necesita toda nuestra sustancia materna saciarse.



Antiguos Priviliegios Parece algo utòpico, pero si lo pensamos bièn, la manera en que en el pasado se organizaban las comunidades para dar asistencia a la mujer puèrpera era perfecta. Simplemente se la retiraba del hogar y de la obligaciòn de tener que cumplir con tareas domèsticas, y se la colocaba en un refugio para ser cuidadas y atendida. Tambièn quedaba exenta de tener que responder a las demandas sexuales del varòn. Miradas en conjunto, estas antiguas costumbres se convierten en todo un privilegio a la luz de los precios que pagamos hoy en dìa siendo independientes y autònomas.Averiguemos algo màs sobre organizaciones comunitarias que hayan existido basadas en la solidaridad y el intercambio amable entre habitantes. Si no encontrmos nada que se le parezca a nuestra fantasìa, hagamos un listado de situaciones que suponemos necesitarìamos para sentirnos bien. Y, activamente, comuniquèmonos con las mujeres que conocemos jòvenes o maduras, con o sin hijos, con mayor o menos experiencia de vida, y propongamos algùn tipo de intercambio que pueda ayudarnos a todas, aliviando nuestras diversas realidades cotidianas.Tal vez una mujer divorciada con tres hijos en edad escolar no cuente con nadie para ir a recogerlos a la salida de la escuela, y nosotras aprovechando la baja maternal podamos hacerlo. A cambio, esa mujer nos pueda acompañar un rato màs tarde, mitigando nuestra soledad y permitiendo que sus hijos se vinculen con nuestro bebè. O tal vez una mujer ya mayor, cuyos hijos y nietos viven en el extranjero, quera disfrutar de la presencia de nuestro bebè y, a cambio, nosotras le ofrezcamos cariño y escucha. Incluso es posible que una mujer extranjera haya llegado recientemente al vecindario, necesite vincularse afectivamente con otras personas y nos encuentre disponible, justamente porque estamos en casa con nuestro bebè. Y asì, casualmente, acabe surgiendo una amistad encantadora. Nosotras podemos en cualquier circunstancia convertirnos en las MUJERES SABIAS que otras mujeres necesitan.



Pedir lo que es Posible ¿Què pasa con los hombres? ¿Acaso no pueden ser excelentes compañeros en este trànsito? Sî, pueden. Algunos de ellos lo hacen muy bien. Lo complicado es que creamos que todos ellos deben poder sentir, pensar y actuar como una mujer. Durante el puerperio, lo ideal es mirar la realidad que hemos construido con la mayor veracidad posible. es decir, ver què vìnculos tenemos, a què aspectos de esas relaciones hemos dado prioridad, cuàles son los acuerdos bàsicos y què es lo que podemos esperar hoy del compañero con quien hemos organizado un vìnculo de amor. No pidamos lo que nunca fue acordado. Agradezcamos lo que sì puede ofrecernos. El puerperio es un perìodo misterioso, incluso para las propias mujeres. Por eso, no està nada mal que sean mayoritariamente otras mujeres experimentadas quienes puedan comprendernos y avalar nuestras acciones y sentimientos ambivalentes.



El Valor de la Comunidad Si logramos atravesar nuestros puerperios conectadas con nuestro interior, conectadas con el bebè y en armonìa con todo nuestro ser, quizàs nos estemos convirtiendo en una MUJER SABIA, lista para acompañar los procesos de otras mujeres. Pero serà necesario saber que no tenemos que enseñar nada, ni nadie tiene que vivir lo que nosotras hemos vivido. Simplemente tendremos la capacidad de preguntar, estar presentes, acompañar con amor, comprender lo que sucede, apoyar las intuiciones, ofrecer seguridad y regalar a una joven madre los abrazos que necesite para que, a su vez, ella pueda abrazar suficientemente a su propio hijo.Asì se constituye una comunidad de mujeres. Asì damos cobijo a muchas madres que, luego, son capaces de dar cobijo a muchos hijos, bajo la mirada atenta de los varones, que agradecen el cuidado y la comprensiòn. Si el entorno de un bebè pequeño està rodeado del amor de la comunidad de mujeres ese niño estarà bendecido.




Extraido de la revista, El Mundo de Tu BeBè, articulo concebido y supervisado por la directora de contenido Laura Gugman, Psicoterapeuta especializada en la atenciòn a madres y padres de niños pequeños. Su ùltimo libro es La Familia Ilustrada (RBA Integral).

























































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































































No hay comentarios:

Publicar un comentario